Tengo una infección de orina, y no hay manera de que se me vaya.

Por favor, si te ha gustado, compártelo:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Infección de orina. ITU.

Las infecciones de orina son de las patologías más frecuentes que existen. Y aunque ocurren tanto en hombres como en mujeres, es más frecuente en estas últimas, y de hecho se estima que el 50% de las mujeres tendrá alguna a lo largo de su vida. No obstante, si son simples infecciones sin fiebre, lo que se conoce como cistitis, en su mayoría no generan mayor problema para la salud.

Dentro de las infecciones de orina, hay que diferenciar entre si la infección lo es realmente, es decir, si hay síntomas de urgencia al ir al baño, dolor o escozor al orinar… acompañado de un cultivo donde crece una bacteria, o simplemente aparecen bacterias en orina porque nos hemos hecho un control rutinario en nuestro médico y nos han salido en varios ocultivos de orina bacterias, pero no notamos nada.

En este último caso no estaremos ante una infección de orina como tal, si no ante lo que se llama una bacteriuria asintomática, que en muchas ocasiones no precisa tratamiento.

Pero volviendo a lo que son las infecciones de orina típicas con sus síntomas, cuando se repiten de forma reiterada por un tiempo, puede ser o porque no se trata adecuadamente al germen que la causa (por ejemplo cuando tomamos antibióticos por nuestra cuenta, porque nos ha dicho un conocido que le ha ido muy bien y no sabemos ni que germen tenemos, ni si lo que estamos tomando es lo adecuado para acabar con él), o porque eliminamos al germen, pero luego nos volvemos a infectar por otro germen distinto, aunque sea de la misma clase.

El germen más frecuente que causa las infecciones de orina, es la Escherichia coli, que vive normalmente en nuestro intestino, y que sobre todo en las mujeres, por la proximidad del ano con la uretra, tiende a colonizar la zona alrededor de la uretra, gracias a su capacidad de adherirse a la mucosa de la vagina. Como la uretra de las mujeres es de corta longitud, se introduce en la vejiga, y ¡ta chán! ahí tenemos nuestra infección.

¿Y por qué se producen estas infecciones de repetición? Hay multitud de causas, por lo que en cada caso habrá unos factores que las favorezcan, como son: el estreñimiento, el número de relaciones sexuales, el uso del DIU y de espermicidas, la incontinencia, la diabetes,  el embarazo, la menopausia, el propaso de órganos pélvicos (que es cuando te notas un bulto que sobresale en los genitales)….

Aunque son muy latosas, no suelen ser graves, y se suelen tratar con una pauta de antibiótico entre 3 y 7 días.  Además se suele complementar el tratamiento para evitar la recurrencia de las mismas, con antibióticos a dosis muy bajitas durante unos periodos variables de tiempo, entre 6 y 24 meses, o se puede dar un antibiótico también a baja dosis cuando se tiene una relación sexual.

Así mismo, según el caso se puede recomendar la aplicación vaginal de cremas de estrógenos, el consumo de zumo de arándanos, la toma de probióticos o vacunas preventivas… pero la eficacia en el resultado es variable.

Así que como ves, hay muy variadas estrategias para acabar con estas molestas infecciones, pero como cualquier infección en cualquier otra parte del cuerpo, los gérmenes pueden volver a atacarnos en cualquier momento, de ahí que lo más importante sea prevenirlas.

¿Y qué se puede hacer para prevenirlas?. Pues entre las medidas que están en nuestra mano, las más comunes son:

    • Eliminar los espermicidas en las relaciones sexuales.
    • Orinar después de cada relación sexual.
    • Beber más agua para producir más orina y que se arrastren los gérmenes.
    • Tener una correcta higiene de los genitales.
    • Disminuir el estreñimiento.
Por favor, si te ha gustado, compártelo:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Deja un comentario